La rana de Gardiner escucha con la boca
13 de junio de 2021
La rana de Gardiner

La rana de Gardiner escucha con la boca

La rana de Gardiner sólo mide 11 milímetros, vive en las Islas Seychelles y carece de algunas partes importantes del oído, como el tímpano y el oído medio. Sin embargo, todavía se las arregla para escuchar.

¿Cómo lo hace?

Gracias a su boca. Así lo explica un equipo de investigadores que ha analizado, mediante imágenes de rayos X y simulaciones, la anatomía de estos pequeños animales. Descubriendo que las señales sonoras se transmiten al oído interno a través de los tejidos de la boca.

La forma en que una gran parte de los animales percibe los sonidos, aunque con diferencias, incluye generalmente un tímpano y un oído medio. Con un sistema de pequeños huesos para transmitir las vibraciones a un oído interno. Aquí, unas células especializadas convierten las ondas sonoras en señales electroquímicas que se envían al cerebro.

Sin embargo, algunos animales, entre ellos la mayoría de las ranas, no tienen un oído externo como los humanos. Estas tienen el tímpano situado directamente en la superficie de la piel. La rana de Gardiner, sin embargo, no tiene un oído medio con tímpano.

¿Puede la rana de Gardiner oír realmente los sonidos y utilizarlos para comunicarse?

Dado que el 99,9% de las ondas sonoras se reflejan en la superficie del animal, ¿cómo pueden hacerlo? Para averiguarlo, los investigadores colocaron altavoces en su entorno natural y reprodujeron sonidos grabados de llamadas de ranas macho.

Los científicos observaron que estos animales daban señales de percibir los sonidos cuando los machos se acercaban a los altavoces, respondiendo a la llamada. Así que realmente podían oír, pero ¿utilizaban una vía alternativa al tímpano a través de los pulmones, los músculos o incluso la transmisión a través de los huesos?

Estudiando el análisis de rayos X

Para reconstruir la anatomía interna de estos pequeños animales, los científicos pudieron establecer que el sonido se propaga a través de la cabeza, especialmente por la boca. Éste actúa, a través de sus huesos, como amplificador de los sonidos emitidos por los animales y los transmite al oído interno.

Un sistema, concluyen los investigadores, optimizado por la reducción del número y el grosor de las capas de tejido entre la boca y el oído interno.

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